domingo, 9 de noviembre de 2014

Todo lo que te pido

Cuando la miró esta vez, la lágrima que cayó por su mejilla le dio valor suficiente.

“Perdona, creo que el búho que esperas no va a venir. El de las 3, me refiero. Son las 2.58, pero en dos minutos serán las 2 otra vez, y faltará una hora para que pase. ¿No te acordabas?”

No hubo respuesta. Decidió continuar.

“Es una hora regalada, fantasma, casi no existe. No me conoces y debes pensar que estoy loco, pero no tengo tiempo que perder. A esta noche le sobra una hora y yo te pido que me la des. Dámela y déjame serlo todo. Conocerte, hacerte reír, conquistarte... Déjame temblar al besarte por primera vez, acariciarte, enamorarme como un loco. Déjame mirarte a los ojos y decirte que te quiero, que siempre te he querido. Déjame nacer y morir en una hora. Te prometo que a las 2.58 estarás aquí y ese autobús te devolverá a tu mundo. Pero déjame regalarte el mío antes. Una hora con la que no contabas, es todo lo que te pido. ¿Qué dices?”

Esta vez, al mirarla, sintió que cada segundo valía su peso en oro.

martes, 4 de noviembre de 2014

Y colorín colorado... este cuento se ha acabado!! (dos meses y muchas fotos después)


Bueno pues... parece que se acaba. La aventura berlinesa toca a su fin. 
Dos meses, muchas visitas y varios pretzels (de más) después :)

Dos meses en los que hemos aprendido muuuuuuuuchas cosas (quizá no muy prácticas, pero cosas al fin y al cabo), como por ejemplo: que los dependientes alemanes son muy lentos, que la fruta de los supermercados es española, que la gente te sonríe cuando cruzas la mirada accidentalmente (no es que estén intentando ligar contigo, ojo), que si intentas hablarles en alemán ellos te contestan en inglés (así como diciendo, tu alemán muy bueno no es...), que les encantan los restaurantes vietnamitas, que en carteles y señalizaciones no se les va el presupuesto, que hacen huelgas brutales (sin servicios mínimos ni nada) de transportes, que no tienen wifi en las cafeterías ni sitios públicos en general, que comen a las 11 (locos...), que su hora del café es a la 13 (más locos aún...), que son deportistas olímpicos todos ellos, sin excepción (veáse el vol.I de Berlín para frikis si se pone en duda esta afirmación), que los niños alemanes son absolutamente adorables (y que no es tan fácil coger uno y echar a correr)...